viernes, marzo 18, 2005
Puedes llamarme Puck
Salto de la cama y ni siquiera me molesto en mirar la hora, sé que llego tarde. Pillo el abrigo y salgo a la calle y justo en ese momento me doy cuenta de una cosa, el primer jodido día del año en que hace sol, y yo tengo que pasarme toda la mañana metido en un laboratorio.
Pues no me sale de los cojones.
Miro a mi sombra y le pregunto que qué debemos hacer, y me dice lo que ya sabía, que a veces lo mejor es decir, “pero que coño” y mandarlo todo a tomar por culo.
Cruzo la ciudad en busca de un sitio en el que detener por unos instantes mi patética vida y beberme una cerveza sin que ningún capullo me moleste y tengo suerte: LO ENCUENTRO. Un banco en un parque en mitad de la nada, y cuando me dispongo a disfrutar de una vez de mi soledad:
exquisita
preciosa
llorando en un portal
Y es entonces cuando mi sombra decide que es buen momento para hablar:
- Te gusta, ¿verdad? Yo te la puedo conseguir, sólo con que me lo pidas, sólo con que me dejes tomar el mando.
- Déjame en paz, Puck. No eres más que un charlatán.
- Vamos Robin, sabes que sólo tienes que pedírmelo, soy todo lo que una nena puede desear, sólo tienes que sacarme a la luz.
- Pero yo no soy como tú, no quiero ser como tú, no puedo ser como tú.
- Y sin embargo lo eres, vaya paradoja, eh.
- Pero...
- No hay peros que valgan Robin, déjame actuar, lo estás deseando.
Le dejo tomar el control, por una vez no va a pasar nada malo (sí, ya sé que soy un poco ingenuo) y me acerco hacia la chica:
Le presto mi hombro
para que pueda
llorar
Soy María
Yo Robin,
pero tú
puedes llamarme
Puck
martes, marzo 08, 2005
La falacia del pacifismo
El mayor éxito al que se puede aspirar en esta vida consiste en levantarse por la mañana, comerse un huevo frito, echar un pitillo, una buena cagada cuando tienes ganas, beber un vaso de agua, sentarse delante del chisme de escribir todos los días sin que te alcance una bala perdida.
Pegar CUATRO TIROS y espicharla.
Roger Wolfe,
Todos los monos del mundo
Entro en la facultad y un tipo –trajeado, aseado y con más dignidad en su anillo de casado que yo en todo mi ser- dice mientras el resto de monos le adoran:
“Los entretenimientos violentos deberían ser erradicados de nuestra sociedad. Un país que presume de ser del primer mundo no debería permitir la VIOLENCIA como medio de nada, ni siquiera del entretenimiento”
Cuando consigo acercarme hasta él, apartando al nutrido grupo de monos que le vitorean sólo esbozo tres escuetas ideas:
1. LA VIOLENCIA HA SOLUCIONADO MÁS PROBLEMAS EN ESTE MUNDO QUE CUALQUIER OTRA COSA*
2. EL PACIFISMO ES UNA EXCUSA CREADA POR LOS COBARDES PARA QUE OTROS LIBREN SUS BATALLAS
3. LA VIOLENCIA NO ES EL MEDIO DE NADA, ES UN FIN EN SÍ MISMA
Cuando acabo de hablar su nariz ya está rota, y mis nudillos están manchados de rojo. Mientras me alejo hacia clase uno de los monos aúlla hacia mí:
- ¿Porqué demonios has hecho eso?
- Porque tengo 20 años
y no tengo futuro
mi presente es
bastante gris.
Y mi pasado
no merece la pena
y una buena pelea es lo único
que todos los monos del mundo
podemos llegar a querer.
PD.: Leyendo "Todos los monos del mundo" de Roger Wolfe
*Diálogo de "Starship Troopers", la película de Paul Verhoeven, no el libro de Robert A. Heinleim, aunque es posible que también salga en el libro, un día de estos me lo leo.
jueves, marzo 03, 2005
Declaración de principios
El Buenchico
Que no soy el hombre más capaz del mundo
lo sé,
ni ganas de serlo.
Soy un pobre diablo
un espíritu burlón
ni muy sabio ni demasiado tonto
que pasa de intentar cambiar su vida
y se dedica a intentar cambiar
la de los demás.




